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11 de agosto de 2017

LOS APICULTORES DE EXTREMADURA LE DECLARAN LA GUERRA A LOS ABEJARUCOS.

Los apicultores extremeños declaran la guerra a una de las aves más bellas de Europa.


El abejaruco es una de las aves más bellas de Europa, si no la que más. Yo no me canso nunca de admirar sus colores tropicales (rojos, amarillos, verdes, azules), su silueta aerodinámica, su reclamo de silbato inconfundible, sus garabatos en el aire. El nombre castellano de este pájaro lo dice todo. Es un especialista en el consumo de abejas, aunque también se alimenta de otros insectos voladores. Para los amantes de la naturaleza es la alegría de los campos españoles, pero para algunos apicultores son un problema pues se come algunas de sus abejas. ¿Tantas como para arruinarles?

Los apicultores de ASAJA en Extremadura piensan que sí. Y contra toda lógica, la Administración autonómica acaba de anunciar que permitirá disparar a las aves (aunque sea de forma disuasoria) o que se empleen redes de captura con riesgo de muerte para ellas. Algo completamente desproporcionado pues el abejaruco es una especie protegida con tendencias negativas en su población.

Asaja Extremadura denuncia que la masiva presencia de abejarucos, unido a la sequía, está provocando en la actual campaña pérdidas de hasta el 60% de la producción habitual de miel de los apicultores extremeños.

Por ello, la organización agraria ASAJA ha instado a la Junta de Extremadura, a través de un comunicado de prensa, a elegir “entre seguir protegiendo al abejaruco o proteger a los apicultores”. Paulino Marcos, presidente de la sectorial de apicultura de Asaja Extremadura, ha asegurado: “Estamos completamente indefensos y desprotegidos porque no podemos actuar contra esta especie invasora que está aniquilando nuestra colmenas”.

Sin embargo, la ciencia desmiente a los apicultores. En primer lugar, el abejaruco no es una especie invasora. Como las golondrinas o los vencejos, son aves autóctonas que crían en España pero pasan el invierno en el centro de África.

Por otro lado, estudios de las universidades de Murcia y Extremadura, así como otros encargados por el Ministerio de Medio Ambiente para conocer el impacto del abejaruco sobre las colmenas de abejas, demuestran que el impacto es mínimo.

Según SEO/BirdLife, las conclusiones de estos trabajos científicos son claras: la depredación de los abejarucos sobre las colmenas es puntual, temporal y no supone un riesgo para la viabilidad de las mismas, ya que apenas consumen un 2% de las abejas, que de forma natural regeneran las propias colmenas. Además, esta interacción se produce principalmente durante las concentraciones e inicio de la migración del abejaruco en agosto, con lo que se pueden aplicar medidas temporales de protección como las descritas.

El problema son los pesticidas y no las aves

“No podemos entender la posición de ASAJA solicitando medidas, tan contundentes como simplistas, contra una especie protegida cuando hace apenas unos meses clamaba por la liberalización del uso de biocidas en las explotaciones. Y ese es uno de los principales problemas—que no el único— de las abejas, como lo demuestran recientes estudios publicados en la revista Science, en los que se pone de manifiesto que los neonicotinoides (clotianidina, tiametoxam e imidacloprid) resultan letales para todo tipo de abejas y sus efectos pueden verse prolongados en el tiempo”, ha declarado Carmen Ibarlucea, coportavoz de EQUO en Extremadura.

En este mismo sentido, el Parlamento Europeo, en su Comisión de Medio Ambiente, ha propuesto la eliminación de dichas sustancias en base a una evaluación realizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

“El problema que está acabando con las abejas, por tanto, no es el abejaruco, sino una combinación de factores, como el cambio climático, las enfermedades como la varroa, y el uso indiscriminado de sustancias tóxicas en el medio natural. Abejas y abejarucos llevan miles de años conviviendo en perfecto equilibrio sin ningún problema”, concluye Ibarlucea.

En esta misma línea se ha manifestado SEO/BirdLife, para quien no tiene sentido que los apicultores pidan que se les deje espantar a los abejarucos con medidas ya demostradas como ineficaces, mientras no dicen nada sobre la aplicación de pesticidas en cultivos de toda la región. “Resulta más fácil culpar a las aves que vuelan sobre las colmenas que al invisible veneno que las abejas reciben en los campos, pero eso no solucionará los problemas de los apicultores extremeños”, puntualiza Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en Extremadura.

Desde EQUO afirman que los abejarucos no solo capturan abejas, sino multitud de otros insectos voladores (escarabajos, libélulas, avispas…) y que si se pretende evitar el impacto negativo de su presencia sobre los colmenares, “existen soluciones sencillas, como el sombreo de las colmenas, las redes laterales y los aportes de agua en las inmediaciones de los refugios, que no solo disminuyen notablemente las interacciones con el abejaruco, sino que facilitan la termorregulación del colmenar. Estos dispositivos pueden ser fijos o móviles, dependiendo de que las colmenas sean estantes o trashumantes”.

El partido ecologista, hace un llamamiento a la Administración para que, lejos de posturas maximalistas, aborde el problema de la conservación de las abejas, utilizando criterios científicos y objetivos que contribuyan a preservar la biodiversidad, en la que las abejas resultan una pieza clave, y a hacer sostenibles las producciones apícolas de la región.


29 de junio de 2017

Experimentos confirman insecticidas nocivos para las abejas.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides

Dos de los principales experimentos efectuados hasta ahora en la naturaleza en Europa y Canadá han confirmado la nocividad de los insecticidas agrícolas neonicotinoides para las abejas y otros polinizadores expuestos.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides
Los resultados de dichos estudios, publicados este jueves en la revista estadounidense Science, revelan también que el medio ambiente local y el estado de salud de las colmenas pueden modular los efectos de los neonicotinoides, conocidos como pesticidas "asesinos de abejas" y ampliamente utilizados en la agricultura.

Estas sustancias químicas, que actúan sobre el sistema nervioso de los insectos, tienen "efectos netamente perjudiciales" en estos polinizadores esenciales, particularmente en una neta reducción de su reproducción y en un fuerte aumento de su mortalidad, concluyen estos trabajos financiados en parte por el grupo alemán Bayer y el suizo Syngenta.

El primer experimento fue realizado sobre un total de 3.000 hectáreas en Reino Unido, Alemania y Hungría, y los investigadores constataron que una exposición de las abejas a cosechas de colza cuyas semillas habían sido tratadas con dos de los neonicotinoides utilizados en agricultura, reducía la tasa de supervivencia de las colmenas en invierno en Hungría y Reino Unido.

En las abejas alemanas se constataron menos efectos negativos.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides

Según Ben Woodcock, un entomólogo del Centro para la Ecología y la Hidrología (CEH) de Gran Bretaña y autor principal de este estudio, las diferencias de impacto de estos insecticidas en la viabilidad de las colmenas de los tres países podría explicarse por el acceso a plantas que no hayan sido tratadas y al estado de salud de las colonias. Así, en Alemania, las colmenas tenían mayores poblaciones en buena salud y más acceso a un largo abanico de flores salvajes para libar.

El segundo experimento fue efectuado en Canadá y mostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides y que la salud de las colonias se había debilitado.

"La cuestión de la verdadera exposición de las abejas a los insecticidas es controvertida y suscita un debate desde hace tiempo", señaló Amro Zayed, biólogo de la británica Universidad de York y principal autor de ese estudio.

Tras estos estudios "no podemos seguir afirmando que los neonicotinoides en la agricultura no perjudican a las abejas", concluyó David Goulson, profesor de biología de la universidad británica de Sussex.

22 de junio de 2017

Muerte de abejas, impacto en la producción.

Llama la atención que a las llamadas de alerta iniciadas hace ya casi un lustro, el tema de la muerte de abejas sea preocupación para la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA).

Como es sabido, la muerte de estos insectos maravillosos afecta la producción agrícola y el medio ambiente, en particular la producción de miel.

Muerte de abejas, impacto en la producción.

De entrada y ojalá más allá de la retórica, el Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Producción de Miel anunció que destinará recursos por 280 millones de pesos. El presidente de la AMSDA, Héctor Padilla Gutiérrez se pronunció el 20 de mayo, Día Mundial de las Abejas, por atender la muerte masiva de abejas.

Para ello, propuso “buscar la generación de tecnologías agrícolas que no afecten el medio ambiente”. La preocupación resulta relevante por los alcances sociales del fenómeno: En el país, de la apicultura “viven 200 mil familias que se ubican en las zonas más vulnerables del país y que estos insectos son los que polinizan cultivos comerciales y plantas silvestres, necesarias para la conservación del medio ambiente”.

En su calidad de presidente de la AMSDA, reconoció que las medidas implementadas por el Gobierno Federal para impulsar esta actividad son multiplicadas por los gobiernos estatales a través de sus secretarios de desarrollo agropecuario.

Este sector productivo, el apícola, anualmente genera “un valor superior a los dos mil 500 millones de pesos con más de 70 mil toneladas de miel reconocida a nivel mundial por su calidad y sabor”. Un dato significativo es que un 80 por ciento de la producción de miel en México está a cargo de mujeres.

Entre las causas de muerte de las abejas se ubica al cambio climático y al abuso de agroquímicos en el campo, factores que debe revertirse sin duda no sólo en aras de la producción nacional, sino de la estabilidad mundial de la población de abejas, ya que de acuerdo a un informe de las Naciones Unidas se especifica que 40 por ciento de la población de especies polinizadoras, principalmente abejas y mariposas, están en peligro de extinción.

12 de junio de 2017

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????

La transmisión de virus en forma vertical es la que se realiza de los parentales a la descendencia, la horizontal entre los habitantes de la colonia.

Antes de continuar  queremos dejar muy claro que no existen tratamientos efectivos y que lo único que podemos hacer es tomar medidas preventivas, como son evitar la deriva y el pillaje, eliminar las colmenas débiles y mantener en las colonias unos niveles bajos de infestación por varroa. Tampoco entra dentro de nuestros objetivos realizar la descripción de todos los virus que pueden afectar a las abejas melíferas, sino que pensamos que resulta más adecuado describir los que pueden presentar una mayor incidencia o causar problemas más importantes.

El de mayor incidencia actualmente parece ser el virus de la parálisis crónica (V.P.C.) también conocido como del "mal negro".

Virus de la parálisis crónica (V.P.C.) 
Fue citado por primera vez en el año 1933 y varios investigadores piensan que pudo ser el causante de una mortandad masiva de abejas que se produjo en la isla de Wight (Inglaterra) que recibió la denominación de "enfermedad de la isla de Wight".

Este virus es frecuente en colonias en las que las abejas están confinadas durante largos períodos de tiempo.

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????
En el síndrome tipo I o de la parálisis, las abejas afectadas presentan temblores en las alas y el cuerpo, no pueden volar y se arrastran por el suelo o cerca de la piquera, a veces en masas de cientos de individuos. Estos síntomas también se pueden atribuir a las infecciones provocadas por Nosema apis, Malpighamoeba mellificae o Acarapis woodi.

En muchos casos el abdomen de los animales se encuentra hinchado (debido a una distensión del buche de la miel) y pueden presentar diarreas. Las abejas enfermas suelen morir a los pocos días de la aparición de los síntomas. También las colonias con una afectación severa pueden colapsar, particularmente durante el verano.

En el síndrome tipo II o de las ladronas negras, las abejas van adquiriendo una coloración negra brillante y un aspecto grasiento. Aunque al principio pueden volar, cuando vuelven a las colmenas no son reconocidas por las guardianas y se les niega el acceso, por lo que en algunos casos los apicultores piensan que son abejas procedentes de otras colmenas que se están dedicando al pillaje. En pocos días pierden la capacidad de volar, comienzan a temblar y mueren rápidamente.

Los síndromes son causados por un virus ARN de forma elipsoide y de tamaño variable, que se multiplica en los tejidos del sistema nervioso de las abejas. La principal vía de contagio parece ser a través de las heridas que se producen en los cuerpos de las abejas, o a través de las quetas rotas. Las quetas o "pelos" que recubren el cuerpo de las abejas no son estructuras muertas, su interior se encuentra vivo y en contacto con la hemolinfa. Las abejas paralizadas tienen sus excrementos contaminados con este virus y la retirada de los mismos puede actuar como vía de contagio.

Aunque la parálisis es una enfermedad que afecta a las abejas adultas, ocasionalmente las pupas pueden verse afectadas. No se ha demostrado que Varroa destructor actúe como vector de transmisión de este virus, por lo tanto su papel en la diseminación de este agente patógeno debe de ser en todo caso pequeño.

Este virus se encuentra muy extendido, produciendo generalmente un debilitamiento paulatino de las colonias, aunque sin que estas lleguen a sucumbir a la acción del virus. En algunos lugares puede ser endémico, como parece ocurrir en la isla de La Palma. En un estudio realizado en los años 90 se encontró que más del 75% de las muestras de abejas muertas recolectadas en primavera y comienzos del verano, contenían altas concentraciones de partículas víricas.

Su incidencia es alta y en algunos casos se ha comprobado que está presente en abejas aparentemente sanas. Los brotes más virulentos se suelen presentar en primavera o verano, y cada vez toma más fuerza la idea de que este y otros virus se encuentran permanentemente en las poblaciones de abejas, sin que los animales presenten ningún tipo de sintomatología, y sin desencadenar su acción patógena hasta que algún factor ambiental "dispare" su acción

Virus de la parálisis aguda (V.P.A.) 
Su descubrimiento se realizó en el laboratorio cuando se analizaban muestras de abejas que presentaban síntomas de estar infectadas por el virus de la parálisis crónica (V.P.C.).

La sintomatología que pueden desencadenar los dos virus suelen ser similares. Si se inoculan en abejas sanas producen temblores y parálisis a los pocos días de su inoculación. La diferencia radica en que las abejas inoculadas con el virus de la parálisis aguda mueren antes que las inoculadas con el de la parálisis crónica.

Su presencia en las colmenas no se asocia en la mayoría de los casos a la aparición de ninguna sintomatología específica, debido probablemente a su reproducción en tejidos no imprescindibles para el mantenimiento de la actividad vital, o bien a que su tasa reproductiva sea baja.

El virus de la parálisis aguda puede llegar a exterminar un colmenar, pero lo más frecuente es que la sintomatología que desencadena su acción aparezca bruscamente, mate algunas colonias y debilite otras, produciéndose a continuación una lenta recuperación.

Sabemos que este virus se acumula en la cabeza, cerebro y glándulas hipofaríngeas de las abejas. Los excrementos también pueden contener partículas víricas infecciosas. En la naturaleza podría ser diseminado de forma inaparente vía secreciones de las glándulas salivares y/o el alimento que las abejas mezclan con estas secreciones.

La máxima incidencia ocurre en los periodos de máxima actividad en la colmena y especialmente hacia la mitad del verano, coincidiendo con un fuerte desplome de la población de abejas. Para su transmisión y ataque “virulento” parece requerir de un vector (organismo) que lo transporte y lo inocule a las abejas, este vector en puede ser Varroa destructor o Acarapis woodi. De hecho hasta la propagación de varroa por todo el planeta este virus nunca fue detectado de forma serológica en las abejas adultas o en la cría, tampoco nunca se asoció a síntomas de enfermedad o a la muerte de las colonias.

Experimentos realizados en laboratorio han demostrado que las hembras adultas de Varroa destructor pueden actuar como vectores transmisores de este virus a las pupas en desarrollo, pero afortunadamente parece ser que el virus no se puede replicar en los tejidos del ácaro.

Varios estudios realizados en Europa indican que este virus es más frecuente encontrarlo a finales del verano o principios del otoño en colonias infectadas con varroa, coincidiendo con el pico reproductivo del ácaro. Este hecho apoya la hipótesis que propone que el ácaro tiene un papel importante en la transmisión del virus

Virus filamentoso. 
La sintomatología que desencadenaba en algunos casos (abejas arrastrándose en el suelo debajo de la piquera), era similar a la que presentaban abejas supuestamente atacadas por rickettsias. 

Este virus es único de tipo ADN que infecta de forma natural a las abejas. Además generalmente se considera el menos virulento de todos los conocidos, multiplicándose principalmente en los tejidos del cuerpo graso y en el ovario de las abejas adultas. Aunque sea catalogado como poco virulento, en algunos casos se ha citado como responsable de episodios de severa mortalidad.

La sintomatología que presentan los animales puede ser confundida con la producida por otros procesos patológicos, debido a que los síntomas más evidentes son que las abejas se arrastran y se mueren, y que las pupas en las celdillas se vuelven marrones o negras.

Debido a su gran tamaño y a la presencia de las partículas víricas en la hemolinfa, la identificación se puede realiza con un microscopio óptico, a partir de muestras de hemolinfa procedentes de animales enfermos o muertos. En algunos casos se ha descrito la presencia de estas partículas víricas en animales sanos, sin ningún tipo de sintomatología.

La transmisión puede ser por vía alimentaria o por inoculación mediante la acción de un vector, que lo introduzca dentro del cuerpo de una abeja. La mayor incidencia de esta virosis se produce en primavera, remitiendo en el verano.

Virus alas opacas. 
Este virus se descubrió en extractos de abejas adultas que habían sido mantenidas en el laboratorio para estudiar otros virus.

Es un virus esférico muy pequeño (17 nm). El principal síntoma que presentan las abejas infectadas por este virus es la pérdida de la transparencia de las alas. Las partículas víricas se localizan en la cabeza y el tórax, pero desconocemos en qué tipo de tejidos se multiplica.

Los estudios realizados indican que este virus puede estar presente de forma inaparente en algunas colonias, infectando a la cría en desarrollo. En la naturaleza este virus presenta una baja incidencia y el nivel de infestación parece no estar asociado a la infestación por varroa

Virus X e Y. 
Los dos virus son muy parecidos y durante varios años se han confundido entre si. Afectan al tubo digestivo de las obreras adultas, los animales no muestran signos de infección y la transmisión se efectúa vía alimento. La principal diferencia entre ellos radica en la época del año en la que infectan a las abejas, el virus “X” las ataca usualmente en el invierno y el “Y” en primavera.

El virus “X” se descubrió en laboratorio en experimentos en los que se trabajaba con otros virus. No sabemos nada sobre la historia natural de este virus, excepto que se ha aislado en muestras de abejas adultas. No parece ser muy patógeno y su multiplicación es lenta, por lo que necesita de una alta longevidad o larga invernación de la colonia para desarrollar su acción.

Las partículas víricas no se multiplican cuando se inyectan en abejas adultas o pupas. Pero si lo hacen cuando se administran junto con el alimento a nodrizas jóvenes mantenidas a 30º C (no se multiplican cuando la temperatura ambiental es de 35º C).

Como ocurre con otros virus que afectan a las abejas, no existe una sintomatología especifica asociada a su acción. Sí sabemos que en condiciones de laboratorio reduce la esperanza de vida de las obreras.

El virus “Y” se aisló en laboratorio a partir de muestras de abejas adultas encontradas moribundas o muertas en el exterior de colonias a comienzo del verano. Su infectividad es similar a la del virus “X” cuando se administra con el alimento y si las abejas se mantienen a 30º C.

Aunque este virus puede infectar a las abejas jóvenes vía alimento, la mayoría de las infecciones se producen cuando el virus se administra vía alimento junto con esporas de Nosema apis.

Virus de las alas deformes.
El primer aislamiento de este virus se realizó a partir de muestras de abejas adultas, procedentes de colonias infestadas con Varroa destructor. Las colmenas estaban localizadas en Japón y por este motivo en un primer momento se denominó cepa Japonesa.

La sintomatología que puede desencadenar este virus se parece a la producida por Varroa destructor, por este motivo se pensó en un primer momento que los síntomas observados eran el resultado de la acción de varroa, y no debidos a un virus.

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????
El virus de las alas deformes se encuentra actualmente ampliamente distribuido y es frecuente encontrarlo en las colonias infestadas por el ácaro. Las abejas afectadas tienen un tamaño inferior al normal y las alas presentan deformidades o se encuentran atrofiadas.

Este virus puede afectar a las abejas adultas y la cría, además sabemos que V. destructor actúa como vector de transmisión entre insectos sanos y enfermos, y a la cría en desarrollo. Como ejemplo podemos citar que en muestras procedentes de dos colonias estadounidenses con un alto grado de parasitación encontraron este virus en el 92% de los ácaros, 100% de las obreras con alas deformes, 75% de las obreras aparentemente normales, 47% de los zánganos adultos, 92% de las pupas de obrera y 80% de las larvas.

Además de su presencia en la cría de obreras, y en las obreras y zánganos adultos. Se ha detectado este virus en las reinas, en la comida que se administra a las larvas, y en el esperma de los zánganos.

Los trabajos realizados no son concluyentes acerca de la patogenicidad o capacidad de producir una enfermedad por este virus. Probablemente no sólo sea el causante de deformidades en las alas de ciertos animales, sino que además seguramente reduce la esperanza de vida de las obreras y además esté implicado en la pérdida de animales y cría en momentos críticos.

Virus Kashmir. 
Este virus fue descubierto en 1974 en muestras de abejas de la especie Apis cerana procedentes del norte de la India.

Se considera como uno de los virus más virulentos, ya que unos cuantos virus inyectados en condiciones de laboratorio en abejas sanas pueden matarlas en pocos días, también causa la muerte en sólo 3 días de las pupas a las que se les inyectan 35 partículas víricas. También es importante indicar que se puede encontrar en muchas colonias sin producir síntomas evidentes. De hecho la infección de este virus nunca se ha asociado con la aparición de unos síntomas clínicos específicos.

La administración de alimento conteniendo este virus a las larvas en desarrollo no parece tener ningún efecto ya que los animales continúan su desarrollo y finalmente emergen como animales aparentemente sanos. Pero si en el laboratorio se les inyecta a las larvas una solución salina, proteínas extrañas, o son incubadas durante 3 días a 35º C, el virus se activa y multiplica, provocando la muerte de las abejas.

Varios investigadores opinan, basándose en los datos disponibles, que para que este virus manifieste síntomas en una colonia tiene que estar asociado a otra enfermedad (ej. varroasis o nosemosis). De hecho está comprobada su asociación a Varoa destructor tanto en estudios de campo como de laboratorio.

Virus de la parálisis lenta. 
Este virus se aisló accidentalmente cuando se estaba trabajando con el virus “X”. Cuando se inyecta a abejas adultas, los animales mueren a los 12 días. Un síntoma típico de la acción de este virus es que el día anterior a la muerte, o dos días antes, los animales sufren parálisis en los dos pares anteriores de patas.

El incremento en la incidencia de este virus se ha asociado al progreso de la varroasis. Probablemente la parasitación de las larvas por varroa y específicamente la actividad de alimentación del ácaro active la replicación del virus.

10 de junio de 2017

MORTANDAD DE ABEJAS PREOCUPA APICULTORES DE RÍO GRANDE DEL SUR - MORTANDADE DE ABELHAS PREOCUPA APICULTORES DO RIO GRANDE DO SUL


MORTANDAD DE ABEJAS PREOCUPA APICULTORES DE RÍO GRANDE DEL SUR - MORTANDADE DE ABELHAS PREOCUPA APICULTORES DO RIO GRANDE DO SU
Produtores e entidades ligados ao setor de apicultura e meliponicultura apresentaram reivindicações sobre a mortandade de abelhas no Rio Grande do Sul. 

Entre elas, garantir maior controle dos agrotóxicos utilizados no estado e capacitação aos técnicos das inspetorias da Secretaria da Agricultura, Pecuária e Irrigação (Seapi). 

O documento foi entregue ao secretário Ernani Polo, nesta sexta-feira (9), durante reunião da Câmara Setorial da Apicultura e Meliponicultura (Casam).

Resultado de um estudo feito de agosto de 2015 a março deste ano, o documento destaca a importância das abelhas na produção de alimentos e manutenção de ecossistemas saudáveis através da polinização. Também ressalta que o estado é o maior produtor de mel do país. 

“Uma das causas da mortandade é a incompatibilidade da sua atividade com a presença de agrotóxicos”, alerta o coordenador técnico da Casam, Nadilson Ferreira.

Os produtores pedem que o governo do Estado garanta o suporte necessário para que o Sistema Integrado de Gestão de Agrotóxicos seja posto em prática o mais rápido possível. “Assim, será possível ter um controle maior dos 10 agrotóxicos mais utilizados no estado e promover o uso adequado dos mesmos”, explica Ferreira.

Em relação à capacitação de técnicos, a solicitação tem o objetivo de qualificar o atendimento local dos inspetores para evitar a mortandade.

Reforço à cadeia apícola

Ficou acertado na reunião que um convênio será assinado em 21 de junho entre Seapi, Sistema Sebrae/Senar/Farsul e Celulose Riograndense para fortalecer a cadeia apícola gaúcha. A parceria busca ampliar a produtividade e aumentar o número de apicultores e outros produtos da abelha, elevando a renda dos produtores.

19 de marzo de 2017

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
El primer aislamiento de este virus se realizó a partir de muestras de abejas adultas, procedentes de colonias infestadas con Varroa destructor. 

Las colmenas estaban localizadas en Japón y por este motivo en un primer momento se denominó cepa Japonesa.

La sintomatología que puede desencadenar este virus se parece a la producida por Varroa destructor, por este motivo se pensó en un primer momento que los síntomas observados eran el resultado de la acción de varroa, y no debidos a un virus.

El virus de las alas deformes se encuentra actualmente ampliamente distribuido y es frecuente encontrarlo en las colonias infestadas por el ácaro Varroa. 

Las abejas afectadas tienen un tamaño inferior al normal y las alas presentan deformidades o se encuentran atrofiadas.

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
Este virus puede afectar a las abejas adultas y la cría, además sabemos que V. destructor actúa como vector de transmisión entre insectos sanos y enfermos, y a la cría en desarrollo. 

Como ejemplo podemos citar que en muestras procedentes de dos colonias estadounidenses con un alto grado de parasitación encontraron este virus en el 92% de los ácaros, 100% de las obreras con alas deformes, 75% de las obreras aparentemente normales, 47% de los zánganos adultos, 92% de las pupas de obrera y 80% de las larvas.

Además de su presencia en la cría de obreras, y en las obreras y zánganos adultos. Se ha detectado este virus en las reinas, en la comida que se administra a las larvas, y en el esperma de los zánganos.

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
Los trabajos realizados no son concluyentes acerca de la patogenicidad o capacidad de producir una enfermedad por este virus.

Probablemente no sólo sea el causante de deformidades en las alas de ciertos animales, sino que además seguramente reduce la esperanza de vida de las obreras y además esté implicado en la pérdida de animales y cría en momentos críticos.

Según explican los científicos, este ácaro, llamado varroa, extiende el virus mortal al alimentarse de hemolinfa o «sangre» de abeja. 

13 de noviembre de 2016

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.

Loque europea.

En principio la Loque europea no tiene repercusión efectiva sobre el dinamismo de la colonia y es, un cierto tiempo después, cuando pierde su población de forma evidente, sobre todo en casos graves. 

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
La cría aparece en el interior de la celdilla ocupando posiciones diferentes a la normal, con el dorso hacia la entrada y presentando aspecto de cría en «mosaico», salteada, ya que, si la celdilla se limpia cuando la larva muere y la reina vuelve a poner en la misma, el panal presenta un aspecto no uniforme.  

La larva se vuelve frágil, muestra por transparencia el sistema traqueal y se transforma en una masa más o menos espesa, ni viscosa ni filante, cuyo color varía del gris al marrón oscuro; en ningún momento hay adherencia a las paredes de la celdilla y la extracción del cadáver es siempre fácil. 

La mortandad de larvas jóvenes en las celdillas sin opercular, además de un olor agrio o pútrido, particularmente en la piquera o cuando se abre la colmena, son los primeros síntomas que presenta la enfermedad.


Loque americana.

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Al comienzo de la enfermedad el debilitamiento de la colonia es bastante lento, por lo que en poblaciones insuficientemente vigiladas no se constata la enfermedad hasta el momento en que la falta de actividad se hace evidente. 

En estado avanzado, es perceptible un olor característico a cola de carpintero, aun antes de abrir la colmena.  

Los opérculos sobre larvas muertas se oscurecen, se hunden, muestran orificios o grietas de mayor o menor tamaño y las abejas los quitan hasta dejar las celdillas totalmente abiertas.  

La cría que presenta un aspecto irregular, salteada o en «mosaico» adquiere una tonalidad parecida al marfil, corno el café con leche después y por último marrón, transformándose en una masa viscosa y filante. 

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Por pérdida de agua se convierte en una escama seca de color pardo oscuro, casi negro, que se adhiere fuertemente al fondo de la celdilla.  

Septicemia. La septicemia produce en las abejas que la padecen inquietud y debilidad, se arrastran agotadas y pierden la facultad de vuelo, si bien se mueven con las alas abiertas.  

El abdomen está ligeramente abultado, se presenta parálisis y síntomas de melanosis. 

Las abejas apenas pican, caen sobre el dorso y mueren, desintegrándose en algunos segmentos corporales. Las alas y patas se desprenden y se produce un olor fétido, como consecuencia de la descomposición de su musculatura pectoral.  

La hemolinfa pierde su color ligeramente opalescente para volverse color lechoso.

Cría sacciforme. 

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Si las larvas sanas se transforman en pupas cuatro días después de la operculación de las celdillas, la cría afectada por el virus M. aetatulae no sufre esa transformación y permanece estirada, ya que la cubierta externa se endurece formándose una especie de saco que encierra líquido y a la larva, que toma un color castaño oscuro.  

La disposición de la cría, salteada, con los opérenlos hundidos, son síntomas muy parecidos a los de la Loque americana.  

En las larvas afectadas no se produce una modificación sensible de su forma y su consistencia no es ni viscosa, ni filante, no tienen un olor característico y cuando se desecan toman una forma peculiar, con los restos de tegumentos cefálicos dirigidos hacia arriba (cría en góndola) y pueden extraerse de las celdillas con facilidad.

Parálisis

En la parálisis crónica se presenta un temblor anormal de las alas, que con frecuencia se encuentran dislocadas. Este temblor llega al cuerpo de las abejas enfermas que están incapacitadas para el vuelo, se arrastran por el suelo e intentan entrar en la colmena trepando por los tallos de las hierbas cerca de la piquera.  

El abdomen aparece abultado, como consecuencia de la distensión del buche melario, que está lleno de líquido con gran cantidad de virus. Esta distensión provoca una disentería.  

 Los síntomas de parálisis aguda se presentan en abejas que al principio pueden volar; aparecen casi carentes de pelo (alopecia), lo que les hace parecer más pequeñas y con un color oscuro, casi negro. Presentan el abdomen relativamente ancho y pasados unos días aparecen los temblores y la incapacidad de volar. Estas características hacen que sean rechazadas por abejas de su propia colonia, que las confunden con abejas ladronas.

Ascosferosis (Cría yesificada, Pollo escayolado). 

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.La A. apis aparece en principio sobre cría de zángano, para extenderse posteriormente a cría de obreras, aunque no es una regla que se cumpla estrictamente.  

En el colmenar se nota la presencia de momias extraídas por las abejas limpiadoras sobre la plancha de vuelo o delante de las colmenas, apreciándose una despoblación y una baja actividad en las colonias afectadas.  

Las larvas infectadas presentan inicialmente una consistencia algodonosa, debido a la extensión del micelio. 

El agua de los tejidos se evapora y la momificación comienza endureciendo a la cría.

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Las larvas en el interior de las celdillas operculadas no están adheridas a sus paredes y esto hace que al mover el cuadro se produzca un ruido de «tableteo». 

La disposición irregular de la puesta que se produce por la limpieza de momias,  al no estar afectadas todas las larvas, y la nueva puesta de la reina, hace que se presente en “mosaico”. 

Las momias mantienen un color blanco sucio, si no se han producido esporas; en caso contrario, su coloración es gris azulada o casi negra.

Nosemosis. 

A veces se presenta una agitación anormal de la colonia durante el invierno y una falta de dinamismo en primavera, con la presencia de abejas arrastrándose por el suelo en los alrededores de las colmenas.  

El apicultor evidencia en la colonia afectada una neta despoblación, a pesar de tener la cría sana, lo que puede llevar consigo un enfriamiento del «pollo», al no estar cubierto de abejas. Las abejas infestadas viven solamente la mitad del tiempo que los individuos sanos, si bien la mortandad no es siempre reveladora de la gravedad de la enfermedad.  

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
El insecto presenta abdomen globoso y distendido por la acumulación de excrementos, que no siempre generan una diarrea intensa, con deyecciones de color marrón claro verdoso y olor fétido. 

Las abejas presentan un aspecto brillante, una debilidad general y una imposibilidad de volar, probablemente a consecuencia de una compresión de los sacos aéreos abdominales. Se manifiestan temblores y parálisis.  

Estudios realizados en los ovarios han demostrado que la infestación de  Nosema apis producía un proceso de degeneración de los mismos, hasta llegar a la esterilidad, lo que motiva que haya múltiples sustituciones de reinas en una misma temporada.  

En las formas más graves, las colonias mueren rápidamente. Ahora bien, existe una forma latente, no detectable clínicamente, que afecta de una forma más negativa a la población de invierno.

Amebosis

Los síntomas son parecidos a los de la Nosemosis. Los casos típicos de Amebosis se ponen de manifiesto por unas abundantes diarreas, color amarillo claro; consistencia acuosa o pastosa, que manchan tanto los cuadros como la piquera, y la plancha de vuelo.  

Las abejas aparecen con signos diarreicos a la menor excitación que sufren, como pueden ser la apertura de la colmena, presentando un abdomen engrosado y distendido, como consecuencia de la repleción de los sacos aéreos, en contraste con el abdomen abultado y más corto que presentan cuando la enfermedad es la Nosemosis.  

El agotamiento de las colonias es rápido y las abejas mueren en el exterior de la colmena.

Acarapisosis. 

La sintomatología de la enfermedad no es precisa ni característica.  

Cuando la infestación es leve no se manifiestan síntomas y la abeja continua sus trabajos de forma habitual. La parasitosis puede tener un largo período de latencia, dos-tres meses, en los que no se presentan síntomas. Sin embargo, cuando la enfermedad se agrava el vuelo de las abejas es lento y a veces imposible por la alteración de los músculos de las alas. Estas presentan una posición anormal, perpendiculares al cuerpo y caídas, como dislocadas.  

Las abejas se arrastran fuera de la colmena y tratan de volver a entrar trepando por los tallos de la hierba.  

La enfermedad puede permanecer durante todo el invierno en la colonia. Un consumo prematuro de las reservas corporales provoca una repleción excesiva en la ampolla rectal de las abejas parasitadas, que presentan un abdomen dilatado, lo que puede dar como resultado una disentería.

Varroasis. 

El período de prelatencia (ausencia de síntomas) varía considerablemente con la climatología y el sistema de explotación.  

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.El desarrollo de las larvas parasitadas se demora, sufriendo un retraso la eclosión de las jóvenes abejas.  

Las larvas fuertemente parasitadas mueren y al sufrir un proceso de putrefacción desprenden un olor desagradable. Entonces los opérculos son retirados por las abejas limpiadoras, y en el fondo de las celdillas se observan los excrementos de los ácaros, que tienen forma filamentosa de color blanco.  

El peso reducido de las pupas parasitadas, así como la pérdida de proteínas, tiene efectos inmediatos sobre las abejas, que no alcanzarán un tamaño adecuado, acompañado de malformaciones anatómicas, que se traducen en una reducción de la vida productiva de las abejas.  

La presencia de parásitos provoca en las mismas una actividad más intensa, ya que intentan desembarazarse de sus huéspedes. En invierno, en los casos de infestaciones medias y fuertes, los «racimos» de abejas son menos densos, saliendo de las colmenas muchas abejas.  

La falta de vitalidad de las abejas parasitadas, y su muerte prematura, ocasiona un menor aporte de néctar y polen, que origina un 
debilitamiento de la colonia, y por tanto, puede producir su desaparición.  

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Cuando la cría es parasitada por más de ocho ácaros, las pupas mueren y no terminan su transformación en abejas adultas (de Jong y colab.), presentándose entonces en los cuadros unas características parecidas a las producidas por el Bacillus larvae productor de la enfermedad denominada «Loque americana.  

En condiciones más favorables, la eclosión de la abeja adulta se puede ver retrasada de dos a cuatro días.  

En estos casos, la acción patógena sobre la cría repercute de una forma decisiva en el futuro de la abeja adulta, y se presentan entonces malformaciones, reducción de la vida productiva y, como consecuencia, debilitamiento general.  Las malformaciones se concretan en la presencia de alas rudimentarias, patas atrofiadas, abdomen acortado, y dan como resultado individuos no útiles a la colonia, que son eliminados por el resto de las abejas.  

Existe una correlación entre el número de parásitos que soporta una cría y el peso de la futura abeja, el cual puede verse disminuido hasta el 20 por ciento. 


SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.
Se ha constatado que con infestaciones leves se reduce la vida productiva de las abejas hasta un 64 por ciento, llegando al 83 por ciento, cuando la infestación es muy grave. 

La presencia en invierno de varroas en la “piña invernal” hace que el consumo de alimentos aumente considerablemente, lo mismo que el calor producido por las abejas, lo que puede provocar un alargamiento del periodo de puesta de la reina, que tiene como consecuencia un incremento en el periodo de reproducción del ácaro. 

Es preciso tener en cuenta que la presencia de varroosis en una colonia puede tener consecuencias nefastas, no solamente por esta parasitosis, sino también por su acción vectorial para ciertos agentes patógenos, que incrementan su virulencia cuando entran en la hemolinfa: virus de la parálisis aguda. 

La colonia en fase terminal pierde prácticamente la población, la colmena aparece con reservas pero sin abejas.

Galeriosis. 

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Achroia_grisella o polilla de la cera
Los daños causados por las polillas (larvas) consisten en la destrucción de las reservas de la colonia, cera, etc., estando después de algunas semanas todos los cuadros de una colmena afectados, amén de dejar en ellos hilos sedosos y excrementos que dan un aspecto desolador al conjunto.  

La destrucción se realiza a través de galerías que hacen las larvas de uno a otro lado del panal.  

Estos ataques se manifiestan en las zonas atacadas, en el caso de A grisella por galerías de trazado recto y de varios centímetros de longitud y por celdillas abiertas de bordes prominentes (cría tubular), debido a la ascensión de la larva al sentirse molesta por el ataque subterráneo de la polilla.  

En colonias atacadas por polilla existe una frecuencia mayor de lo normal de Loque americana, por el transporte realizado por G. mellonella de esporos de B. larvae.

Braulosis (Piojo de las Abejas). 

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Cuando el parasitismo es intenso se han llegado a contar de 15 a 20 “piojos” en una reina; ésta puede sentirse molesta e incómoda y su puesta disminuye. 

Por otra parte al competir por la comida con las obreras, pueden interferir en la labor de alimentación larvaria.  

Los cuadros se alteran debido a la presencia de túneles excavados por las larvas y se vuelven repugnantes para las abejas. 

La miel pierde su valor, al poder llegar a fermentar por la absorción de vapor de agua, y la que se comercializa en secciones se deprecia.



Aethinosis (Pequeño escarabajo de las colmenas). 

SINTOMATOLOGÍA PATOLOGICAS DE LAS ABEJAS - PATOLOGICAL SYMPTOMS OF BEES.Las formas adultas y larvas son fáciles de ver en los panales y en el fondo de la colmena atacada. 

El daño más importante  además del consumo de miel y de cría de abejas es que las larvas defecan en ella. 

Esto, probablemente con la secreción de otros materiales da lugar a la fermentación y la formación de espuma que tiene un olor parecido al 
de las naranjas al pudrirse.  

Cuando se abre una colmena afectada se detecta un fuerte olor a miel fermentada. 

Las larvas de A. tumida pueden confundirse con las de G. mellonella.



Disentería. 

Los síntomas que caracterizan esta afección son: un abultamiento del cuerpo de las abejas y la distensión del abdomen, no solamente por los excrementos acumulados, sino también por el gas producido por la descomposición del contenido intestinal, que sale al exterior a la menor presión ejercida sobre las abejas enfermas.  

Hay presencia de deyecciones sobre las partes interiores de las colmenas, paredes, cuadros, cera y sobre la plataforma de vuelo y partes exteriores.  

Las deyecciones son líquidas, de un color que varía del amarillo oscuro al marrón, y que pueden manchar a otras abejas e incluso obstruir sus estigmas respiratorios.  

En casos graves, como síntoma característico las abejas afectadas realizan vuelos de limpieza, cuando las condiciones no son buenas, lo que ocasiona pérdidas de abejas.

Acariosis

Es una endoparasitosis de la abeja melífera provocada por el ácaro Acarapis woodi Rennie, que invade y se reproduce en el aparato respiratorio de las abejas adultas, localizándose casi exclusivamente en el primer par de tráqueas torácicas.

Las abejas infestadas se arrastran en las proximidades de la colmena con las alas extendidas con una marcada dislocación de las mismas hacia adelante o en forma perpendicular a su cuerpo y caídas, tratando de volar, lo que generalmente no logran por tener dañados los músculos del vuelo. Se rascan con las patas como si algo les molestase, se observan abejas paralizadas con el abdomen dilatado. Las abejas muestran un aspecto brilloso. 

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Tráquea de color blanco nacarado de abejas sanas - Tráquea oscura lesionada de abeja infestada
Las abejas moribundas presentan movimiento lentos. Generalmente las abejas enfermas no mueren dentro de la colmena, sino que pueden quedar fuera de esta salvo casos muy avanzados, en los cuales muchas abejas se pueden encontrar muertas en el piso de las colmenas.

Por presentar síntomas clínicos semejantes a otras enfermedades de las abejas adultas se recomienda el análisis de laboratorio de muestras de abejas adultas, donde a través de la observación microscópica de las traqueas de las abejas afectadas se pueden identificar a los ácaros parásitos en sus distintos estadios o bien las lesiones provocadas por los mismos en las paredes de las mismas.

La ingestión de hemolinfa y los daños mecánicos que provocan los ácaros por tal motivo en las paredes traqueales conduce a la formación de manchas o costras de color entre amarillo pardo y negro, éstas son debidas a restos de hemolinfa, a la secreción salival de los ácaros y a los procesos de melanización, como resultado de ataques intensos y no recientes.

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9 de noviembre de 2016

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

A través del presente Manual se tratarán las enfermedades y plagas más comunes, que ocasionan daños económicos a los apicultores.

Las enfermedades de las abejas pueden describirse de diferentes maneras, sin embargo para efectos prácticos del presente Manual, se definirán en el Capitulo I las enfermedades que atacan a la Cría y en el Capítulo II las enfermedades que atacan a las adultas y por consiguiente cada capítulo cuenta con subdivisiones relacionadas al agente que la causa, cómo se diagnostica y finalmente como evitarla o solucionar el problema, de encontrar evidencias de su presencia en las colmenas.

Una colmena sana debe lucir una población vigorosa de abejas, con diferentes estados de cría en su nido, la postura de la reina debe ser un huevo por celda colocado en el centro y fondo de la celda, uniforme, de una manera concéntrica, las larvas de las abejas deben presentar un color blanco aperlado brillante sin olores ofensivos, la cría sellada debe mostrarse pareja, no sobresaltada y tampoco aislada. 

Al observar disminución brusca en el número de abejas,  ausencia de la postura, sin uniformidad, varios huevos por celda, huevos colocados en las paredes de las celdillas, larvas de color oscuro, olores ofensivos, opérculos sobresaltados, abejas poco activas o nerviosas, pueden ser síntomas de enfermedad o desordenes en las abejas.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

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Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El Instituto promueve el uso justo de este documento. Se solicita que sea citado apropiadamente cuando corresponda.
Esta publicación también está disponible en formato electrónico (PDF) en el sitio Web institucional en http://www.iica.int.
Coordinación editorial: Rafael Marte y Dominique Villeda-Elmadi.
Edición y Recopilación: Dina Caballero 
Diagramado: Dina Caballero 
Revisión: Martin Lanza, Marcelo del Hoyo, Matías Toledo, Lourdes Medina 
Aportes: Javier Quan, Asociación de Apicultores de Valle, El Paraíso y Ocotepeque 
Fotos: Pymerural, Marcelo del Hoyo, Javier Quan, Apitec 
Diseño de portada: José Elías Sánchez

En apoyo a: Cadena Apícola, PRONAGRO/SENASA/SAG 
Especial agradecimiento por su contribución en la revisión y mejora del Manual a Pymerural y al Dr. Marcelo del Hoyo Prof Asociado Área de producción Apícola Univ. Nacional del centro  Argentina.

PARA DESCARGAR:   http://repiica.iica.int/docs/B0754e/B0754e.pdf

22 de junio de 2016

PREOCUPA LA DISMINUCION DE POBLACION DE LA ABEJAS - WORRIED DECLINE OF BEES POPULATION.

Un estudio de la Universidad de Harvard relaciona directamente el uso de los insecticidas neonicotinoides con la desaparición de las colonias de abejas, hecho que es particularmente grave durante el invierno.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista Bulletin of Insectology, refuerzan los de otros trabajos similares que relacionan el conocido como “trastorno del colapso de las colonias“, por el que las abejas abandonan sus colmenas durante el invierno y acaban muriendo, debido al daño que les causan este tipo de productos químicos.

El estudio de Harvard se centra en dos tipos de neonicotinoides, el imidacloprid y la clotianidina, dos de las tres variantes de pesticidas empleados en el cultivo de plantas y cereales prohibidas en la Unión Europea (junto al tiametoxam), por ser perjudiciales para las abejas.

Cabe destacar que al menos desde 2006 se han producido significativas pérdidas de abejas por el trastorno del colapso de las colonias, un problema que ha causado gran preocupación en la comunidad científica por la importancia de la polinización que realizan estos insectos.

Se han considerado diferentes causas de estas muertes, como infecciones, las malas prácticas apícolas o la exposición a los insecticidas, y esta última hipótesis es la que confirma el estudio de la Universidad de Harvard.

Chenseng Lu, director de la investigación y profesor asociado de Harvard, aseguró que sus conclusiones son contundentes y demuestran que los neonicotinoides son los responsables de desencadenar la mortalidad de las abejas.

El especialista y su equipo estudiaron la salud de 18 colonias de abejas en tres ubicaciones diferentes entre octubre de 2012 y abril de 2013, y en cada grupo de seis colmenas, los científicos trataron dos colonias con imidacloprid y otras dos con clotianidina, dejando otras dos sin tratamiento (grupo control).

Con la llegada de los meses fríos, el tamaño de todas las colonias de abejas disminuyó, pero a partir de enero de 2013, las poblaciones del grupo de control empezaron a recuperarse, tal y como se esperaba, mientras que las de las colmenas tratadas con neonicotinoides siguieron descendiendo.

Al final del experimento, seis de las 12 colonias tratadas se habían perdido y las colmenas estaban vacías, mientras que en el grupo de control, sólo en una de las seis poblaciones se encontraron miles de abejas muertas en la colmena y con síntomas de haber sufrido el ataque de un parásito.

Por su parte, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), revela que el número de abejas en el Hemisferio Norte (Europa, Canadá, Estados Unidos y México) ha disminuido críticamente, particularmente en la última década.

Según el PNUMA, las causas de esta disminución se deben al uso de ciertos plaguicidas, como los neonicotinoides, pero también a los efectos del Cambio Climático.

La situación es alarmante, ya que el 75% de los cultivos que se producen al año en todo el mundo dependen de la polinización de las abejas, según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas.

Por eso, la progresiva muerte de estos insectos ha levantado alertas mundiales. Si no se controla, incluso podría haber escasez de alimentos en el futuro inmediato.

Los apicultores y científicos creen que el uso de pesticidas en la agricultura ha influido. En Europa y en Estados Unidos han dejado secuelas significativas, que se traducen en pérdidas de hasta el 90% de las colmenas.

Un estudio reciente, realizado por el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea, reportó que la mortalidad de este insecto en 17 países del área ha llegado hasta el 33.6%, lo que demuestra lo grave de la situación.

Lo que es claro es que las abejas, que existen en la Tierra desde hace 80 millones de años, nunca habían visto amenazada su población como está ocurriendo ahora, por lo que si esta tendencia continúa, estaríamos ante un gigantesco problema ambiental y de producción de alimentos, que sin duda desencadenaría también una grave crisis económica.



(Información de Universidad de Harvard, Bulletin of Insectology, EFE y PNUMA)
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